Pesadilla de no viajar a Sudáfrica
Saturday, June 12th, 2010
El viaje desde Nuevo Ideal, Durango, hasta el Distrito Federal le ha llevado 13 horas y media en autobús. Luis Carlos Lara debía estar en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a las seis de la mañana del miércoles, pues su vuelo partía a las nueve. Ahorró cuatro años y pagó 11.000 dólares por un viaje a Sudáfrica, entradas para los tres partidos de México, hoteles y transporte. Pero Lara no está en Sudáfrica; se encuentra frente a la puerta 6 del aeropuerto, con la vaga esperanza de que alguien, no sabe quién ni cómo, lo acomode en un avión con destino a Johannesburgo.
Lara es uno de los afectados de Súper Travel, la agencia de viajes mexicana que ahora mismo está acusada de fraude. Ayer por la tarde, Manuel Redondo, hijo del dueño de la empresa, fue detenido por los agentes del Ministerio Público destacados en el aeropuerto. Parte de los 290 aficionados que no pudieron viajar lo habían denunciado. Redondo está preso en la delegación Venustiano Carranza.
El joven duranguense se encuentra en el bando de los que aún no han denunciado. El bando de los creen que habrá una solución. “Todavía tenemos la ilusión de ir, queremos que ésa (denunciar) sea la última esperanza. Nos han dicho varias veces que hay una esperanza, pero nos han quedado mal tres veces”, dice Lara resignado. Junto a él, otros jóvenes opinan lo mismo, sentados en una sala de estar cercana a un mostrador que nadie atiende.
Previo al mundial, los anuncios de Súper Travel aparecieron en los periódicos: prevenían de los fraudes en los viajes y aseguraban que la compañía era segura. Su lema, de hecho, es “te lleva, te cumple”.
‘Ni nos llevó ni nos cumplió’
“El problema mayor fue que la agencia jamás se molestó en avisar ninguno de los pasajeros que no iba a ver vuelo”, dice Enna de Fortanel, quien viajaría a Sudáfrica con su esposo, José Luis, para celebrar 50 años de matrimonio. “Ni nos llevó ni nos cumplió. Nosotros fuimos de las cuatro personas que fuimos a demandarlos aquí al ministerio del aeropuerto y ahorita estamos yendo a Venustiano Carranza a ratificar nuestra demanda”.
Enna y su marido pagaron 22.000 dólares por los dos billetes de avión, las entradas a los estadios y los gastos de hotel. “Estamos celebrando 50 años de casados y nuestro viaje estaba planeado para celebrar en esa forma. Nos hicieron saber que no sabían si nos regresaban nuestro dinero. Ya no nos interesa viajar, pero tampoco vamos a perder 22.000 dólares”, dice la mujer que ha regresado al aeropuerto sin maletas.
Los paquetes que vendió Súper Travel costaban entre 12.000 y 15.000 dólares. El vuelo hacia Sudáfrica debía salir en la mañana del miércoles, pero poco antes se les comunicó a los aficionados que el avión privado que los trasladaría había tenido problemas mecánicos. También les dijeron que no había podido volar desde Canadá.
56.000 dólares hace seis meses, más 12.000, ahora
La familia López, oriunda de Tijuana, pagó 14.000 por cada uno de sus cuatro combos mundialistas. 56.000 dólares en total, abonados hace seis meses. Los López, vestidos con chándal de la selección, decidieron no esperar soluciones. Hoy por la mañana compraron cuatro nuevos pasajes de avión, 12.000 dólares más, para viajar el viernes por su cuenta a Sudáfrica. Harán escala en Nueva York y Ámsterdam antes de llegar a Johannesburgo, a las nueve de la mañana del sábado. Se perderán el partido inaugural entre México y Sudáfrica. “Por lo menos veremos los otros dos”, se consuela uno de ellos.
Pedro Redondo, representante de Súper Travel y padre de Manuel, defendió su empresa en una entrevista publicada por el periódico ‘El Universal’. Redondo acusó a Worldwide Charter Inc., una compañía con sede en los Estados Unidos que se especializa en el ‘leasing’ de aviones.
“Worldwide Charter simplemente dijo que había fallos técnicas, y como ‘plan B’ ofrecieron un avión viejo y no lo acepté, porque es un vuelo de 22 horas y no por salir del problema me la voy a jugar”, dijo Redondo.
Súper Travel, en su página de internet, se presenta así: “Para el Mundial de Sudáfrica 2010 hemos sido seleccionados dentro del programa ‘TOP’ (Tour Operator Programme) de la FIFA, tenemos los derechos para el uso de la imagen de Francisco Guillermo Ochoa (Portero de la Selección Mexicana de Fútbol), somos la agencia oficial de Estadio W (Televisa Radio)”.
Alternativas costosas
Este mediodía, la sala donde se concentraban los afectados lucía casi vacía. Apenas había una veintena de ellos, los cuales hablaban con representantes de la Procuraduría General del Consumidor, la Profeco. El titular de esta institución, Antonio Morales de Peña, dijo que Súper Travel no era una agencia autorizada por la Federación Internacional de Fútbol Asociado, Fifa. Las empresas que sí lo estaban son Mundomex, Nevada Tours y Cuevas Viajes, otra agencia que fue denunciada esta mañana en el aeropuerto por varios aficionados.
Súper Travel no estaba autorizada, pero hay que señalar que muchas agencias pequeñas podrían hacer acuerdos con estas tres agencias”, apuntó el procurador Morales a Radio Fórmula.
Arturo Morales, un abogado de Chihuahua, que desde ayer ha dado una docena de entrevistas, piensa demandar a la Fifa de todas formas. La responsabiliza de haber autorizado a Súper Travel. “Desde ayer percibíamos que esto era un fraude. Eran muchos pretextos hasta que aceptaron que la compañía del chárter no les había cumplido”, comentó Morales, que había pagado poco más de 12.000 dólares para ver a su selección.
“Nosotros tenemos entradas para la inauguración y no podemos asistir. Se perdieron los boletos. La mayoría hemos buscado nuestros propios medios. Hubo personas que gastaron 11.000 dólares en un viaje sencillo a Sudáfrica para asistir a la inauguración”, añade el abogado, que hará un último esfuerzo para ver los restantes partidos: ha pagado 3.600 dólares por un billete en una línea comercial.
Morales puede hacerlo; Luis Carlos Lara, el joven de Durango, no. “Más que esté dispuesto, no hay dinero, hasta ahí alcanzaba y ya no hay presupuesto”, se resigna Lara, mientras se despide para regresar a su butaca a esperar.
Fuente El Mundo
