Esquiar entre el glamour
ASPEN.- Imposible no reconocerlos en el aeropuerto: gorritas con visera, pantalones anchos y pasos al ritmo de los últimos films de Gus Van Sant. “Por favor, no escribas que somos una tribu urbana”, piden antes del vuelo, cuando les cuentan que viajarán con un cronista de LA NACION.
El grupo está formado por dos snowboarders profesionales, un camarógrafo y un fotógrafo de montaña, una productora y el director de Gravedad Zero , programa de deportes extremos que se emite por ESPN. El objetivo de su viaje es lograr las mejores imágenes del famoso centro de esquí norteamericano, para el programa de TV y para esos videos con saltos inverosímiles que luego recorren los pubs del mundo y magnetizan por su descaro.
Viajar con ellos es una buena manera de entender qué tiene de excepcional este punto recóndito del estado de Colorado, que rebosa de celebridades, convoca esquiadores de todo el mundo y es sinónimo de turismo de elite, aunque no pierde los anillos cuando una crisis internacional golpea, como la de este año.
La primera escala desde Buenos Aires es el aeropuerto de Washington. Después de un desayuno pobre en el avión de United, el café de Starbucks se combina con hamburguesas de Wendy´s, aunque recién haya amanecido. Martín Campi, el camarógrafo, muestra en su laptop imágenes de Suiza que registró para sus videos de snowboard, mientras dos de los muchachos andan a los saltos por las cintas transportadoras.
Video: Aspen, nueva temporada
Tras cambiar de avión en Denver, en menos de 30 minutos se llega hasta Aspen, un pueblo de montaña que cuenta con aeropuerto propio, toda una ventaja en relación con muchos centros de esquí. Llegar en taxi hasta la villa cuesta unos 20 dólares, mientras que el ómnibus público es gratis, además de rápido y cómodo. Su chofer es el primero en dar una buena impresión: “Bienvenidos, espero que disfruten de mi ciudad”, dice mientras espera que los recién llegados suban con sus valijas. Los demás pasajeros visten de esquiadores, porque regresan de las montañas. Nadie tiene apuro en esta hermosa tarde de sol.
La estación central es una pequeña plaza en el centro. Todas las mañanas parte desde aquí la mayoría de los turistas hacia Aspen Highlands, Buttermilk o Snowmass, las tres montañas que conforman el complejo esquiable junto con Aspen Mountain, a un costado del pueblo.
El equipo de Gravedad Zero se hospeda en un condominio de tres pisos, cuatro habitaciones y varios televisores de plasma. Es el sitio ideal para los grupos de amigos, que en los últimos años se han convertido en clientes tan importantes como las familias. Además de los parques diseñados para hacer piruetas en las montañas (entre los mejores del mundo), para ellos hay propuestas todas las noches. La calma pueblerina, sin embargo, nunca se pierde.
El condominio cumple con la regla general: tiene jacuzzi en su terraza, como casi todos los departamentos, hoteles y bares del centro. Estas piscinas de aguas humeantes, para disfrutar al aire libre incluso cuando nieva, son parte intrínseca del paisaje semiurbano.
Salvo por el consumo de energía de estas piletas de lujo, la ciudad parece un canto a la ecología. Circulan pocos autos gracias a los ómnibus gratuitos, que además usan biodiésel y cargan los esquíes en su exterior, para facilitar el viaje.
Muchos pasajeros van aún más cómodos: no llevan consigo los equipos, porque los dejan sin cargo en la base de cada montaña. Incluso pueden pedir que los mismos, si son de alquiler, sean trasladados a otra base, para cambiar de escenario al día siguiente.
Entre las cuatro áreas hay más de 330 pistas, además de kilómetros de nieve virgen habilitados para quienes buscan salirse del margen. La estación más cercana al centro es Highlands, a unos diez minutos. “Es la que ofrece mayores pendientes. Tiene un snowpark interminable y el fuera de pista es único en el mundo”, cuenta Nicolás Fuentes, de 24 años, uno de los snowboarders argentinos. Vive en San Martín de los Andes, pero hace contratemporada en Europa (con base en Andorra) y oficia de modelo de montaña para fotos y videos.
“Hace más de diez años que practico snow y en los últimos seis lo hago en forma profesional”, agrega a un costado de la pista de skate del centro de la ciudad. Como si no hubiera tenido suficiente actividad, el grupo aprovecha una hora libre para deslizarse ahora sobre tablas con rueditas (“para relajar las piernas”, aseguran) antes de pasar por los après-ski, puntos de encuentro para después de la actividad de nieve. Los esquiadores comparten allí unos tragos, dentro o fuera del jacuzzi.
La esencia de Aspen está en sus bares y montañas, pero también en la arquitectura, con un estilo particular que combina Bauhaus alemán, far west tradicional y algo de victoriano. En este ambiente encantador tienen sus casas muchos ricos y famosos, sobre todo en los alrededores. Varios, incluso, decidieron quedarse. Por eso hay también múltiples encuentros culturales durante el año: para no quedar aislados, ellos organizan, por ejemplo, conciertos de figuras internacionales en pequeños reductos, porque traer grandes artistas es un lujo más que pueden darse.
De diciembre a marzo hay en las calles conciertos gratuitos casi todas las noches. También se organizan festivales de cine y muestras de arte.
La montaña Aspen, conocida como Ajax por los locales, no tiene pistas verdes. Snowmass es casi una ciudad aparte, con condominios que crecen a su alrededor. Y Buttermilk es la más buscada por los principiantes, pero también por los extremistas, por su parque de estilo libre donde se realizan los famosos Winter X Games, en enero. “Tiene un pipe con paredes de siete metros”, cuenta Andy Barroso, de 29 años, otro de los profesionales. El pipe es una canaleta de nieve gigante para ir a los saltos entre una pared y otra.
Martín se ocupa de filmarlos. “Esquiábamos con amigos, nos empezamos a filmar entre nosotros y, mientras algunos se convertían en profesionales, yo me dediqué al video sin dejar nunca la montaña”, dice el joven de Bariloche, que también filma en Europa (sus videos, en www.badquality.com.ar ).
Al arribar a cualquiera de las montañas, uno deja sus pertenencias en casilleros sin llave; difícilmente alguien toque algo que no sea suyo. Luego recibe un protector solar y crema humectante, gratis, como el agua mineral y café que puede beber en todos los puestos de descanso. Y después se desliza por nieve champagne , como la llaman, en pistas anchas enmarcadas con álamos. Pueden llegar miles de personas, pero uno siempre se siente esquiando solo, porque hay espacio para todos.
Nuevamente en Highlands, el almuerzo es en Cloud 9 Restaurant, para disfrutar de la nevada entre fondues de queso y raclettes de ajo (preguntar por las opciones nocturnas para comer aquí, donde se llega en caravana con motos de nieve). Dos esquiadores vestidos de rojo esperan a la salida: son los patrulleros que, a las 16, empiezan a acompañar el descenso de los rezagados. La visibilidad es buena, pero el grupo de Gravedad Zero ( www.gravedadzero.tv ) desaparece en un par de segundos. Si bien es la montaña más complicada, ellos no precisan escoltas para encontrar el camino de regreso.
Por Martín Wain
Enviado especial
Opciones para gastar menos
Este año, los carteles de sale comenzaron a colgarse en los primeros días de febrero, cuando lo usual es que se vean al cierre de la temporada, en marzo. Y las ofertas no son pequeñas: aquí se liquida en serio, a precio de costo. El mensaje es claro: por publicar ofertas, el lugar no pierde glamour. Uno puede comer en el mostrador de casi cualquier restaurante y pagar hasta un 50% menos, sin que nadie lo mire de mal modo. Es lo que se llama Bar Menú.
También hay lugares para comer por 10 dólares. Para un almuerzo rápido, una buena opción es The Big Wrap: en la base de Aspen Mountain, cruzando la calle principal. Enfrente está Pomeroy Sports, con ropa en oferta sobre el final de la temporada y muy buena onda (incluso unos mates, si uno pide). Para comprar equipos baratos, en Replay Sports (465 N Mill St.) afirman: “La basura de uno es el tesoro de otro”. Allí venden equipos usados, pero reparados.
Para la temporada que comienza el jueves, Aspen/Snowmass ofrece una promoción para sus medios de elevación y alquiler de equipos: al adquirir los pases y alquilar la indumentaria con anticipación a la fecha de la estada, el pasajero que paga 8 días recibirá 6 más sin costo, para sumar así dos semanas completas. Y por compra anticipada hay promociones con noches gratis en muchos condominios y hoteles. Los niños menores de 12 años podrán alojarse y esquiar gratis durante marzo.
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